Site-Specific Art i Caos

¿Dónde viven los aprendizajes? La frase de Luis Camnitzer nos indica que el museo puede ser una escuela pero estas palabras hacen pensar a los futuros maestros en qué el aprendizaje va mas allá de cualquier lugar (museo o escuela) y se sitúa en, precisamente, en cualquier contexto. El museu és una escola, el artista aprèn a comunicar-se, el públic aprèn a fer connexions”, recogemos el contenido de la frase e incluso la metodología implícita en este: aprendizajes y relaciones que trascienden cualquier contexto para generarse en cualquier de estos.

Los miembros del grupo Art y Caos abandonan el aula y recorren espacios del territorio en busca de experiencias que les permitan convertirlos en lugares. Desde el Roda Roda, un museo de medios de transporte antiguos a la biblioteca municipal o descampados desérticos que encontramos entre barrios de la ciudad de Lleida. ¿El objetivo? Escuchar el espacio para generar aprendizajes.

El descampado se presenta como un lugar silencioso, abandonado, pero a la vez un lugar donde la flora y la fauna viven en harmonía. No puede haber lugar para la tristeza en un lugar tan vivo pero si que hay ligar para el silencio. El silencio, aquello de lo que la ciudad nos priva y que resuena tan fuerte en nuestros oídos que nos impide escuchar. ¿Puede un descampado convertirse en aula? ¿Puede una aula devenir un descampado?

Elena, comparte con el grupo su experiencia en una escuela rural donde el 60% de los estudiantes son hijos de inmigrantes. Gracias a ellos la escuela se mantiene abierta. María en ese momento nos cuenta que la escuela de su pueblo cerró hace un año por falta de alumnos. ¿Cómo es una escuela abandonada? ¿Esta vacía de aprendizajes? ¿Qué rastros quedan en una escuela sin rostros? Queríamos vivir esa escuela! Llamamos al ayuntamiento y presentamos una instancia para que el responsable nos dejara acceder al recinto escolar.

La impaciencia nos podía así que decidimos acercarnos a ver la escuela desde el lugar mas característico de un recinto escolar: la valla. Por sorpresa de todos la escuela desde fuera no parecía estar en desuso. Los ayuntamientos suelen hacerse cargo del mantenimiento del espacio pero ¿por qué está cerrado? ¿Puede la escuela, como espacio público, abrirse a la comunidad?

Días después accedimos al interior de la escuela y sin pensarlo sacamos las sillas al patio para sentarnos a escuchar los pájaros, el aire, etc. Allí empezamos a hablar sobre la necesidad de valorar las cosas antes de perderlas. En cierta forma, las escuelas muestran la vida de  los pueblos, un pueblo sin escuela es un pueblo sin futuro. Los pocos niños y niñas de este pueblo deben desplazarse en busca de conocimiento al pueblo mas cercano con escuela. En cambio, en los años 50 los maestros, en las misiones pedagógicas, llevaban las acciones educativas a los lugares mas inhóspitos.

El espacio nos resonaba voces ¿cuantas generaciones han pasado por esta escuela? Nos planteamos buscar algunos testimonios.  De este modo preguntamos por el pueblo sobre la escuela y nos cuentan la historia de Rufí Bedoya, un hombre de Guadalajara que fue desterrado de su tierra por ser defender la República. Llegaron entonces a Bellvís donde ejerció como profesor. Poco después lo destinaron a la escuela del Arcs. La gente le recuerda a el y a su mujer como maestros duros. Rufí se jubiló pocos años después pero su mujer Antonia estuvo mucho mas tiempo.  Aun así la escuela se ha bautizado con el nombre de Rufí y no el de Antonia.

Las voces de las personas que habían formado parte de la escuela (mujeres, hombres, personas de diferentes edades) nos hablan también de recuerdos y con ellos de lo que resultó más significativo en su paso por el centro: festividades, interacciones con compañeros,… la emoción por aprender de la que nos habla Wagensberg estaba centrada en los recuerdos de interacción social. Decidimos que estas permitían reflexionar sobre lo que se construye en la escuela (lo que la escuela es capaz de generar, de crear, de aportar) y por consiguiente lo que, con los años, recordamos de ella. ¿Coincidirán las voces con los recuerdos de la gente que las escuche? y de ser así: ¿por qué?, ¿qué ponen en evidencia? y…¿Cómo las recogemos para reflexionar en el SXXI? Decidimos que nuestro proyecto seria sonoro: las voces, la superposición de voces, recogidas en el proceso de investigación.

Ante todas estas vivencia recurrimos al proceso creativo de la artista Olga Olivera ya que al inicio de curso el equipo docente nos muestra, entre otros contextos, sus obras para generar aprendizaje. Aprovechando que Olga nos muestra su proceso días después a la universidad, la invitamos a visitar la escuela que será el contexto de nuestro proyecto. Nada mas entrar nos preguntó cuanto hacia que habían cerrado la escuela? Olía a humedad, a espacio cerrado…no parecía que tan solo hiciera un año de su clausura. Las fotos de las paredes estaban desgastadas como si hubieran estado allí durante décadas. Sorprendía encontrar aun documentos de centro, informes, papeleo administrativo, como si algo inesperado hubiera interrumpido la vida en la escuela. En la segunda planta del edificio exploramos la antigua casa del maestro, quedaban pocos rastros pero nos interesaba poder reflexionar sobre la vida cuotidiana del maestro dentro de la propia escuela. Con todo, empezamos a tejer posibilidades, a dialogar con el contexto que nos acogía. Decidimos también invitar a dialogar a Glòria Jové y Laia Fernàndez, Glòria pregunta:

“Esta escuela tiene telarañas físicas que ahora son visibles, pero mirad qué material hay por el suelo, esta escuela hace años que tiene telarañas”

“¿Cuál era el motivo real de el cierre de la escuela? ¿Fue la falta de alumnos o su metodología que lo ha llevado a la muerte?

Nuestro objetivo era conocer y hacer visible los rastros que aun quedan en esta escuela.  Queríamos descubrir la vida de la escuela para entender la razón de su muerte. Queríamos también que este descubrimiento fuera compartido, haciendo conocedora de ello a la comunidad. Basándonos en Ranciere no queríamos ser maestros explicadores sino crear las condiciones para que la comunidad genere aprendizaje: ¿Cómo establecer diálogos y relaciones? Convertimos nuestros diálogos en intervenciones en el contexto, estas serian las que generarían diálogos, relaciones con la comunidad.

En Noviembre invitamos a los compañeros de la universidad a venir al contexto. Recogimos nuestras voces, nuestros diálogos. Esto nos permitió tomar consciencia que dirigimos la narración hacia la melancolía y las aportaciones hacia la educopolítica: el porqué del cierre de la escuela. Eso nos plantea y nos genera conflicto: seguir construyendo posibilidades dentro del contexto escuela, enfocar y enriquecer nuestra investigación más allá.

Situados enfrente de la frase de Camnitzer y de la propuesta del equipo docente  de apropiarnos de la frase, decidimos hacer vivir la metodología implícita en nuestro contexto-escuela implicando, esta vez sí, a toda la comunidad o gran parte de esta.

Decidimos que la escuela abandonada se convirtiera en un espacio de reflexión metodológica, de reflexión entorno al como generamos aprendizaje en nuestra práctica profesional, de que somos capaces a como individuos y en colectividad, cuando muere y cuando vive, metafóricamente, el aprendizaje y que poder y responsabilidad tenemos en este. A raíz de aquí:

  • Recordamos obras de cursos anteriores que entran en consonancia con lo que se plantea: Pupitres III, estampas, Horatori… todas ellas enriquecían y complementaban las nuestras. Convertimos entonces la escuela en un  museo para que el museo sea una escuela.
  • Nuestra población: equipos docentes de escuelas (sea cual sea su filosofía o naturaleza: escuelas públicas ,privadas, concertadas, escuelas libres, escuelas activas) pero también todas las personas que quiera formar parte de esta situación de aprendizaje. Redactamos y enviamos correos a las diferentes escuelas de la provincia de Lleida y les invitamos a venir. Enviamos correos a alumnos de la facultad. Confeccionamos carteles y invitamos a la ciudad a formar parte de esta experiencia.

De este modo el día 15 de Febrero a las 15h nuestro contexto esta a punto de empezar. Acuden compañeros de clase, estudiantes de segundo curso de magisterio, profesores y estudiantes de la Florida Universitaria en la escuela de Els Arcs.

Iniciamos presentando la frase de partida y el proyecto de apropiación de la obra de Camnitzer: les invitamos a ser propietarios y a vivir, dentro de unos instantes, la frase a través de nuestra propuesta.

Les proponemos a nuestros compañeros que entren en la escuela, que exploren, que huelan, que toquen, que recojan y anoten lo que ven, que observen, reflexionen y se cuestionen. Esta vez no nos interesa tanto reflexionar el porque de la muerte de la escuela, sino las posibilidades y relaciones que podemos generar y encontrar en lo creado.

El público entra en el museo y las obras creadas a través del site-specific (“teranyina metodologica”, “deseducopoliticarte”, “possibilitats”, “instantaneas sonoras”)  dialogan con las creadas por alumnos universitarios de cursos anteriores: unos pupitres que nos han hecho reflexionar sobre el aburrimiento cómo espacio creativo a través del acto vandálico de rallar una mesa; una biblioteca postmortem en que los libros se convirtieron en cenizas para reivindicar un aprendizaje experiencial; un horatorio, un horario escolar convertido en espacio de oración que nos permite cuestionar la rigidez de las estructuras organizativas de las escuelas. Al mismo tiempo, ambas entran en conexión con los rastros de la escuela (abecedarios, pizarra, pupitres, mapas, libros, juegos, pósteres, ordenador, fotocopiadora, etc). Ahora el público entra en contacto con todas ellas: dialogando.

Realizamos un claustro con el que compartimos lo vivido y observado y… lo disparamos hacia la reflexión y conexión. Nos dirigimos a la calle, al aire libre donde todo empezó. Lanzamos una nueva consigna: volver a entrar y recoged aquellos objetos que, por algún motivo, os hacen cuestionar.

El patio de la escuela se acaba convirtiendo en un museo a la intemperie, un museo que es una escuela pero no por ser un espacio sino por permitirnos aprender a comunicarnos y a hacer relaciones.

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